Working dead
-
Jefe, Guillermo Opazo
está… no lo puedo creer.. él está…
-
Si - contestó sin
perder la compostura - está muerto…
Era imposible.
Pero ahí estaba. Un verdadero muerto viviente. Trabajando en su escritorio. Vaya,
sé que parece una locura. Lo más loco que he visto en mi vida.
Acá se trabaja
harto, y más a fin de mes. Las horas extras siempre son bienvenidas y hay
personas que le sacan el jugo, como por ejemplo don Guillermo: siempre desde
temprano en su escritorio hasta altas horas de la tarde. Y la verdad es que no
sé si alguna vez se va a su casa, porque cada vez que miro a su escritorio,
allá en el fondo de la oficina, ahí está…
Lo raro
fue el olor. A carne descompuesta. La gente al principio lo atribuyó a los
ductos del baño, un rebalse en las cañerías, un gato muerto en el entretecho,
tantas cosas… y reconozco que sin más intención que perder el tiempo, empecé
con mi propia investigación, o sea, resolver que apestaba en la oficina.
Seguí el rastro
de la putrefacción que por todos lados conducía al fondo de la oficina… raro
era eso, porque el baño estaba del otro extremo. Me acerque al fondo de esta, para
preguntarle a don Guillermo, quien como todos los días (literalmente) estaba
tecleando mirando la pantalla como un zombie… literalmente.
-
Don Guillermo, oiga, ¿sabe
a qué se debe ese olor?
-
…
-
Don Guillermo, míreme,
algo aquí apesta y usted parece no afectarle ¿Qué cree que puede ser?
-
…
-
Don Guillermo, míreme…
Me acerque
sin poder evitar hacer una arcada por el olor. Le toque el hombro y lo giré
levemente buscando atención.
-
Don Guillermo, está
usted bien???
Cuando dije
que parecía un zombie no me equivoqué en lo absoluto: tenía la cara rígida,
piel grisácea ojos blancos y hundidos, dedos huesudos. El tipo estaba frio,
bien muerto, sin latidos, sin respiración, un verdadero zombie que en vez de
querer comerme el cerebro (bueno, eso es lo que se supone que hacen, ¿no?)
parece que este zombie quería trabajar…
Don Guillermo
me miró (¿?) y volvió a lo que estaba haciendo (¿?) en silencio, sin respirar…
Salí
corriendo sin saber qué hacer. Esto es por lejos lo más freak que había visto
en años: teníamos un trabajador muerto, un zombie trabajando, apestando el
lugar y no nos habíamos dado cuenta. O eso creí.
-
Jefe! Jefeee!
-
Que quieres y que es
este griterío por dios!?
-
Jefe, Guillermo Opazo
está… no lo puedo creer.. él está…
-
Si - contestó sin
perder la compostura - está muerto…
Esta respuesta
sumaba una reacción más al mar de emociones que tenía en ese instante: del
terror, a la incredulidad, a la risa nerviosa y de nuevo a la incredulidad: mi
jefe sabía lo que pasaba y no le importaba!!!
-
Jefe, acaso usted sabia
de esto???
-
Claro que no! como se
te ocurre…
-
Pero su cara, y .. y …
como sabía que estaba…
-
Muerto? Mmm.. bueno, la
verdad es que sí. Si sabía. Don Guillermo está muerto hace tres días ya…
-
Tres días? Pe… pe….
pero como!!??? Hay que llamar a la policía, a la ambulancia, a los bomberos, a…
-
Cállate, como se te
ocurre! Imagínate el escándalo que se armaría, justo a fin de mes donde más
trabajo tenemos. No, ninguna posibilidad…
-
Pero jefe…
-
Pero nada!
Y ahí quedamos
mirándonos, mientras mi jefe seguía con la taza de café en la mano mirando por
la ventana y yo, todo asustado e incrédulo por lo que estaba viviendo… no tenía
idea de que hacer…
-
Sabes – me dijo mi jefe
en voz baja y con una leve sonrisa – me di cuenta ayer.
-
Ayer??? Eso significa
que llevaba al menos un día de muerto.
-
Claro, pero no me di
cuenta antes porque, curiosamente, me siguió enviando los informes de la semana…
-
O sea jefe que tenemos
un muerto que trabaja, hace informes, sin saber que está muerto??
-
Y como un muerto va
a saber que lo está?
-
Quizás no lo sabe
-
Pero si está muerto,
hombre! Despabila, el tipo esta cadavérico y apestando…
-
Pero sigue trabajando –
replique en voz baja –
-
…
-
Jefe… no cree que deberíamos…
no sé, decirle?
-
Decirle que? que está
muerto? Mmmmm anda tú, y dile: “Don Guillermo, parece que no te has dado cuenta
que estás muerto” a ver que te dice…
-
Pero jefe… me da cosa…
es tétrico… pero creo que es lo correcto…
-
Bueno, hazlo, pero antes
déjalo “trabajar” un rato más… al menos hasta que termine los informes en los
que está…
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